En Estados Unidos los coches híbridos hacen "poco" ruido. "Demasiado poco" para los embotados oidos del peatón estadounidense medio. Tan poco que ya se han producido atropellos. Atropellos y demandas de responsabilidad civil por parte de los imprudentes atropellados que cruzaban por cualquier parte confiados en su oido y en el escándalo de los motores de explosión.
Lo más curioso de esta historia es el final: han obligado a los constructores, o pretenden hacerlo, al menos, a poner altavoces a los coches híbridos para-que-hagan-tanto-ruido-como-los-demás.
El coche híbrido, en teoría, contamina menos, el aire se supone, porque de contaminación acústica le obligan a "estar a la altura".
Huelga resaltar aquí la manía redneck de demandar a diestro y siniestro buscando culpables ajenos de culpas propias.
Lo que más llama la atención es: ¡Con lo fácil que es enseñar a la gente a mirar bien antes de cruzar! como se hace con los niños pequeños. Fácil e infinitamente más barato.
¿A qué entendimiento diabólicamente estúpido se le puede llegar a ocurrir: "que los coches ‘tienen’ que hacer ruido"?
Claro que hablando de ruidos y de ideas estúpidas relacionadas con ellos me viene a la mente unos váteres en Japón que, para ahorrar agua tienen una opción de emitir sin parar el sonido del agua que corre al tirar de la cadena.
Es decir, como notaban que la gente, para evitar que los oyeran hacer los ruidos naturales que hace una persona normal al cagar y mear, pulsaban constantemente el mecanismo con el consiguiente despilfarro de agua, se les ocurrió "poner los ruidos y ahorrarse el agua".
Aquí la reflexión, aprovechando que el monte Fuji está en Japón, supongo que sería preguntarse:
¿cómo suena un pedo si nadie, ni siquiera quien se lo tiró, lo oye?
Cuanto más trato de ocultarlo, más a la vista queda.
¿Qué es lo que no queremos que se vea, o, en este caso, que se oiga?
Y, sobre todo: ¿por qué no queremos?
¿Qué vamos a ganar con esa kitsch invisibilidad -e inaudibilidad- de la mierda.
Cuando ya no seamos capaces de estar en silencio y oír el mensaje de la Naturaleza Ésta se verá obligada o gritar más y más fuerte.
Y…
¡Temed a los gritos de la Naturaleza!
)S(
