Si algo fuese a cambiar, si el ser humano no estuviera condenado, quizá desde los lejanos tiempos de la "revolución" agrícola neolítica, si aún fuese posible un cambio de rumbo no traumático, es decir evitar, dentro de lo que cabe, el Die-Off. Ello pasaría necesariamente por la comunidad, cambiar las mentes y aceptar de una vez que no tenemos razón.

Qué la razón de existir nace del encuentro, del acuerdo, del consenso, de la cesión, del caminar juntos. Abrir la mente, aprender que la inteligencia colectiva, por definición es mejor aunque a veces parezca no tan eficiente, o incluso vacilante hayando soluciones de compromiso que no satisfacen a nadie, y sin embargo…

Si algo fuese a cambiar, si pudiéramos elegir el qué, el mejor cambio al que podría optar el ser humano sería la revolución interior, en el espíritu. Dar el gran paso, hacer el salto de conciencia, empezar a ir por el mundo, por la realidad en el ahora, perder el miedo, y con él el absurdo remedio que es la posesión, la acaparación.

Aceptar que estamos agarrando un clavo al rojo y, claro, como nos duele, como nos duele mucho, cogemos con la otra mano una manguera y rociamos el clavo al rojo, lo cual atenúa el dolor, no mucho, pero sí hace que sea llevadero. Sin embargo nos añade otra preocupación más: ¿y si se acaba el agua?

¡Abre la mano !

Nada más… 

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