Pero qué requetelistos que son todos.
En especial los conductores, debe de haber algo en el habitáculo que hace que nada más montarse se incremente el coeficiente intelectual y caigan en picado la paciencia y la empatía.
Hoy he sido testigo de una lamentable escena como seguro habrá muchas en todas las ciudades del mundo. Un pobre hombre, algo viejo, quizá ya no muy habituado a conducir, acaso nuevo en el pueblo ha cometido el inmenso delito de ponerse en el carril para ir hacia la izquierda cuando lo que quería, evidentemente, era seguir recto.
No me molesta que le hayan pitado al ponerse el disco en naranja, aunque personalmente prefiero las luces, las ráfagas obran milagros y molestan mucho menos. Lo realmente deplorable ha sido la forma tan continuada en la que varios energúmenos se han cebado con él, como haciendo leña del arbol caido.
¡Vale! Ha metido la pata, no es tan listo ni tan hábil ni mucho menos tan buen conductor como vosotros… Y ¿qué? ¿lo linchamos? por supuesto después de quemarle el coche "¡para que aprenda!"
A lo mejor era un listillo que se merecía la pitada por no haberse fijado o por, habiéndose fijado, darle igual, pero… ¿tanta?
Lo más interesante ha venido al final, tras entre 3 y 4 interminables segundos de pitidos de al menos 3 ó 4 intolerantes sobre ruedas, él se ha movido para pasar al otro lado de la rotonda y esperar el disco allí. Uno de ellos, no contento aún le ha soltado otro claxón "de pasada" tan absurdo e inútil como la persona que lo hace sonar ¿para qué? ¿qué consigues con este último ruido más que demostrar a las claras, por si no lo estaba ya suficientemente, que eres un energúmeno integral?
¡Dios! ¿cuándo llegará de una vez el oil-peak y se reducirá el maldito tráfico?
¡Ya está tardando!
)S(
