ReflexionesMay 25, 2008 5:36 pm

los pueblos de alma viril
saltan sangrientas etapas
se reincorporan en Chiapas
los mártires de Brasil
las fieras a su cubil
los hombres hacia la aurora
la legión libertadora
no se rinde ni se aplasta
y cuando se grita: "¡Basta!"
inaplazable es la hora

canción: "El Ojo Moro"
album: De Bichos y Flores
La Vela Puerca

ReflexionesMay 15, 2008 11:37 am

Imaginemos que dos personas están de acuerdo en hablar de algo, y viene una tercera y aprovecha un momento de silencio, una palabra cogida al vuelo, para colar una anecdota que no tiene nada que ver. Sigamos imaginando pensemos que nuestro aprovechado encima no tiene gracia contando, es torpe, se enrolla, pierde el hilo y lo que es peor hace perder el tiempo a nuestros dos interlocutores originales que en este momento desearían, de hecho lo desean, no han dejado de hacerlo, estar tratando el tema original.

Hay una solución sencilla: decirle que se calle, o que no se enrolle tanto o sugerirle que se atenga al tema que no se desvíe. El otro, naturalmente, se lo puede tomar a mal, lo que para los otros es una cháchara insufrible para él es una historia muy graciosa y con mucha miga, además muy adecuada al tema aunque llegado el caso no sepa aclarar dónde exactamente reside esa adecuación.

A veces es más fácil poner unas normas, o si se prefiere unos "acuerdos" previos como que hay que intentar ajustarse al tema, no enrollarse, no poner demasiados ejemplos, no dar explicaciones salvo que te las pidan, ir al grano, no consumir demasiado tiempo, no repetir argumentos, no hacer ennumeraciones exhaustivas, y algunas otras que no me acuerdo.

Eso, normalmente, la gente "lo tendría que saber" pero me encuentro con casos en los que no lo saben, es más, su ignorancia es supina. Y encima no son capaces de darse cuenta de que no lo saben. Si les criticas un poco reaccionan con una cierta pasivo-agresividad y se enrollan más: "¿no quieres caldo? pues ¡toma! taza y media".

Luego está el que te dice que la metacomunicación no aporta nada que hay que hablar sobre las cosas, incluso para criticarlas pero no hablar sobre hablar. Por cierto, al decir esto ya está "hablando sobre hablar" precisamente para decir que no hay que hacerlo. (Platón dice: "lo próximo que Sócrates diga es mentira" Sócrates contesta: "Platón tiene razón"). Nadie puede hacerlo, controlar la comunicación, salvo yo que digo que no se puede controlar la comunicación, y en ese mismo momento estoy haciendo lo que digo que no se puede hacer.

¿En qué quedamos? ¿Se puede? ¡Hagámoslo todos! ¿No se puede? ¡No lo haga nadie!

Pero eso sí, en este último caso, preparémonos para las chapas insufribles que se avecinarán.

)S( 

ReflexionesMay 7, 2008 6:28 am

La historia es muy sencilla: él feo, ya mayorcito, pon treinta y tantos cuarenta y algunos, con un buen pasar y piso propio. Cansado de lidiar con las mujeres de su país decide probar suerte en internet con las de paises más pobres, en una página de cuya url no quiero acordarme.

Ella guapa, guapísima, joven, pon veintitantos treinta y algunos y enfermera.

Todo es simple y rápido. Se conocen, hablan, se gustan y ella le dice varias veces que está dispuesta a irse con él a la madre patria (aunque si es madre… ¿tendría que ser "matria", no?) pero no tiene dinero para el billete de avión. Él se lo paga.

Llega, está tan buena como en la foto o más, van a casa, hacen el amor una y otra vez hasta hartarse. Él nunca se vió en otra igual, una hembra de verdad para él, a prácticamente nada dice que no, nada le da asco, muchas cosas es ella quien las propone. En fin: el paraiso en la tierra.

Sin embargo, a los tres días, cuando ya ha decorado la casa a su gusto (a su gusto pero con el dinero del maromo, para algo la casa es suya) empieza el asedio. ¡Ay, mi amol! yo no puedo entregarme totalmente a alguien que no está dispuesto a darme una prueba definitiva de su "amol" como es casarnos, si al fin y al cabo es sólo firmar un papel, no va a cambiar nada.

Tanto insiste que él, a las dos o tres semanas sin decirle para qué la lleva a un idílico parador de lujo donde… ¡Oh! ¡Sorpresa! Esperan todos sus amigos y un cura.

Imaginemos la escena, él de rodillas delante de ella en medio de todos: "Cariño, como sé que te hace ilusión he decidido pedirte que me hagas el honor de convertirte en mi esposa". "¡Sí, sí, sí!" dice ella sin dejarle apenas terminar.

Se casan ahí mismo tras unos breves preparativos, ella que no da importancia al vestido, se pone uno blanco de noche que siempre suele llevar, por si acaso, en el equipaje. Luego banquete, baile, borrachera, resaca el domingo y, sin viaje de novios, a trabajar el lunes.

El paraiso sigue igual durante un tiempo. La casa impecablemente limpia, las comidas a su hora, calientes, sabrosas, el sexo apasionado prácticamente a cada noche, algunas mañanas y de vez en cuando durante el día. Salvo unas mínimas tiranteces porque ella se empeña en comprarse ropa cara y él no suele ceder. En definitiva todo lo que un marido puede desear.

Hasta que un día ella se va, y vuelve al cabo de un tiempo con un hombre trajeado, es su abogado. Ha ido a una asociación de defensa de la mujer, se ha informado, le ha denunciado por maltrato psicológico (no hay la menor marca para poder justificar el físico) y ha pedido el divorcio.

A él se le cae el alma a los pies, todo esto lo ha estado planeando y ejecutando mientras le cuidaba, mientras le amaba, mientras le daba el mejor sexo que ha tenido nunca. Y, claro, al casarse tan rápido, no hicieron capitulaciones, luego el régimen económico matrimonial es… ¡cierto! acertaron ustedes: gananciales.

Por lo pronto se quedará con el usufructo de la casa y como no trabaja él tendrá que pasarle una pensión compensatoria…

Hasta ahí la historia, a partir de ahora…

El Cabronazo Hijoputa al rescate!!!

Perdone usted señor letrado, no sé de qué me está hablando. Esta señora no puede pedir el divorcio por la sencilla razón de que NO estamos casados. Es una amiga a la que invité a venir y quedarse unos días en mi casa, nada más.

Entonces ella, indignada, saca el papel que tan celosamente guarda, el certificado de matrimonio.

Primero, los datos que constan ahí no coinciden con los mios, ni los apellidos, ni el número del DNI, ni la fecha de nacimiento, pero es que encima este papel está firmado por don "Tom Sawyer" y yo me llamo Juán García.

Explicación para quien aún no lo haya pillado: él, cuando ella insistía tanto en el matrimonio, empezó a sospechar, unos amigos le recomendaron capitulaciones matrimoniales, pero otro, más cabrón, y quizá también más listo, le dijo: "No, hombre, así sabría ella lo que pasa y no te trataría tan bien, y puede que nunca te llegues a enterar de sus verdaderas intenciones. ¡Cásate! y hazlo como si lo hicieras de verdad, pero ‘Yo’ seré el cura".

Ante las reticencias de nuestro protagonista… "mira, si la chica es buena y no viene por el interés, al cabo de un par de años o tres y con el pretexto de renovar los votos, vas a una iglesia, te casas de verdad, y asunto arreglado".

)S( 

ReflexionesMay 6, 2008 9:17 am

Leo en "El señor enviñetado" una curiosa historia:

Están un crio y una persona mayor y el niño dice: "¡Qué ganas tengo de hacerme mayor de una vez!"

A lo que el mayor contesta: "Je, y a mi me gustaría volver a ser joven. Pero esta vida es dura y las cosas no se consiguen así como así".

El niño, que está claro que es de la especie sabihondo repelente, concluye: "Sí, pero yo conseguiré mi deseo y tú no".

Hasta ahí la historia, en ella el mayor se queda sin saber que decir.

El Cabronazo Hijoputa al rescate!!!!!!!

El mayor saca una pistola, dispara en la barriga al puto niño de los cojones y mientras este agoniza le responde riéndose: "No estés tan seguro, chaval, no estés tan seguro".

)S(

La tira pasado y futuro del señor enviñetado

ReflexionesApril 23, 2008 8:04 am

Pero qué requetelistos que son todos.

En especial los conductores, debe de haber algo en el habitáculo que hace que nada más montarse se incremente el coeficiente intelectual y caigan en picado la paciencia y la empatía.

Hoy he sido testigo de una lamentable escena como seguro habrá muchas en todas las ciudades del mundo. Un pobre hombre, algo viejo, quizá ya no muy habituado a conducir, acaso nuevo en el pueblo ha cometido el inmenso delito de ponerse en el carril para ir hacia la izquierda cuando lo que quería, evidentemente, era seguir recto.

No me molesta que le hayan pitado al ponerse el disco en naranja, aunque personalmente prefiero las luces, las ráfagas obran milagros y molestan mucho menos. Lo realmente deplorable ha sido la forma tan continuada en la que varios energúmenos se han cebado con él, como haciendo leña del arbol caido.

¡Vale! Ha metido la pata, no es tan listo ni tan hábil ni mucho menos tan buen conductor como vosotros… Y ¿qué? ¿lo linchamos? por supuesto después de quemarle el coche "¡para que aprenda!"

A lo mejor era un listillo que se merecía la pitada por no haberse fijado o por, habiéndose fijado, darle igual, pero… ¿tanta?

Lo más interesante ha venido al final, tras entre 3 y 4 interminables segundos de pitidos de al menos 3 ó 4 intolerantes sobre ruedas, él se ha movido para pasar al otro lado de la rotonda y esperar el disco allí. Uno de ellos, no contento aún le ha soltado otro claxón "de pasada" tan absurdo e inútil como la persona que lo hace sonar ¿para qué? ¿qué consigues con este último ruido más que demostrar a las claras, por si no lo estaba ya suficientemente, que eres un energúmeno integral?

¡Dios! ¿cuándo llegará de una vez el oil-peak y se reducirá el maldito tráfico?

¡Ya está tardando!

)S( 

ReflexionesApril 11, 2008 8:23 pm

En Estados Unidos los coches híbridos hacen "poco" ruido. "Demasiado poco" para los embotados oidos del peatón estadounidense medio. Tan poco que ya se han producido atropellos. Atropellos y demandas de responsabilidad civil por parte de los imprudentes atropellados que cruzaban por cualquier parte confiados en su oido y en el escándalo de los motores de explosión.

Lo más curioso de esta historia es el final: han obligado a los constructores, o pretenden hacerlo, al menos, a poner altavoces a los coches híbridos para-que-hagan-tanto-ruido-como-los-demás.

El coche híbrido, en teoría, contamina menos, el aire se supone, porque de contaminación acústica le obligan a "estar a la altura".

Huelga resaltar aquí la manía redneck de demandar a diestro y siniestro buscando culpables ajenos de culpas propias.

Lo que más llama la atención es: ¡Con lo fácil que es enseñar a la gente a mirar bien antes de cruzar! como se hace con los niños pequeños. Fácil e infinitamente más barato.

¿A qué entendimiento diabólicamente estúpido se le puede llegar a ocurrir: "que los coches ‘tienen’ que hacer ruido"?

Claro que hablando de ruidos y de ideas estúpidas relacionadas con ellos me viene a la mente unos váteres  en Japón que, para ahorrar agua tienen una opción de emitir sin parar el sonido del agua que corre al tirar de la cadena.

Es decir, como notaban que la gente, para evitar que los oyeran hacer los ruidos naturales que hace una persona normal al cagar y mear, pulsaban constantemente el mecanismo con el consiguiente despilfarro de agua, se les ocurrió "poner los ruidos y ahorrarse el agua".

Aquí la reflexión, aprovechando que el monte Fuji está en Japón, supongo que sería preguntarse:
¿cómo suena un pedo si nadie, ni siquiera quien se lo tiró, lo oye?

Cuanto más trato de ocultarlo, más a la vista queda.

¿Qué es lo que no queremos que se vea, o, en este caso, que se oiga?

Y, sobre todo: ¿por qué  no queremos?

¿Qué vamos a ganar con esa kitsch invisibilidad -e inaudibilidad- de la mierda.

Cuando ya no seamos capaces de estar en silencio y oír el mensaje de la Naturaleza Ésta se verá obligada o gritar más y más fuerte.

Y…

¡Temed a los gritos de la Naturaleza!

)S( 

ReflexionesApril 9, 2008 1:54 pm

Si algo fuese a cambiar, si el ser humano no estuviera condenado, quizá desde los lejanos tiempos de la "revolución" agrícola neolítica, si aún fuese posible un cambio de rumbo no traumático, es decir evitar, dentro de lo que cabe, el Die-Off. Ello pasaría necesariamente por la comunidad, cambiar las mentes y aceptar de una vez que no tenemos razón.

Qué la razón de existir nace del encuentro, del acuerdo, del consenso, de la cesión, del caminar juntos. Abrir la mente, aprender que la inteligencia colectiva, por definición es mejor aunque a veces parezca no tan eficiente, o incluso vacilante hayando soluciones de compromiso que no satisfacen a nadie, y sin embargo…

Si algo fuese a cambiar, si pudiéramos elegir el qué, el mejor cambio al que podría optar el ser humano sería la revolución interior, en el espíritu. Dar el gran paso, hacer el salto de conciencia, empezar a ir por el mundo, por la realidad en el ahora, perder el miedo, y con él el absurdo remedio que es la posesión, la acaparación.

Aceptar que estamos agarrando un clavo al rojo y, claro, como nos duele, como nos duele mucho, cogemos con la otra mano una manguera y rociamos el clavo al rojo, lo cual atenúa el dolor, no mucho, pero sí hace que sea llevadero. Sin embargo nos añade otra preocupación más: ¿y si se acaba el agua?

¡Abre la mano !

Nada más… 

)S( 

ReflexionesJanuary 25, 2008 5:38 pm

Hay un cuento sobre un águila inmortal que vuela sola por un mundo lleno de comida, tanta que parece que nunca se acabará. Pero pasan los años y los decenios y los siglos la comida se va consumiendo y al final sólo queda un grano de sésamo en todo el mundo.

Es lo mismo que la vida, el ahora cuando somos niños, parece que no se va a acabar nunca, de mayores en cambio apenas podemos liberarnos del sentimiento de que ya estamos viviendo la prórroga, la última ronda antes de que se cierre el pub.

En la economía de la abundancia gastamos y gastamos porque sí, si necesidad y lo que es peor, pensando que nos lo merecemos. Sin embargo  nada es gratis, habrá alguien o algo que tendrá que pagar, con trabajo, con privación, con sufrimiento.

El cazador cobra la pieza tras su esfuerzo de seguirla, tenderle la trampa o estar horas y horas apostado a la espera. El recoletor busca y busca hasta que encuentra las bayas comestibles que serán su alimento. El agricultor riega con su sudor, o el de los dinosaurios de hace milenios hecho petróleo, la tierra que planta.

Mover un coche, con lo que pesa, a velocidades de vértigo es un trabajo enorme. Intenta si no, simplemente moverlo en llano, lo más rápido que puedas, aunque sólo sea un kilómetro y verás. Todo ese trabajo se emplea en conseguir una efímera sensación placentera, en alimentar al ego, o en llegar más rápido a otro sitio donde tampoco quieres estar.

¡Qué despilfarro!